Archive for Agosto 2007

Destrucción masiva

Sonidos mecánicos. Pistones en movimiento. Silbidos de la salida de vapor a presión a través de las válvulas. Luces que parpadean en la consola de control bailando rítmicamente, siempre siguiendo siempre un mismo patrón. Como si de una nube de hadas se tratase que juguetonamente disfruta danzando al son de una música imaginaria.

Los condensadores de firulillos almacenan energía. Los capacitores de fluzos transportan corriente. Los prismas de vidrio pétreo se colocan en posición. Los técnicos terminan de ajustar las cóncavas lentes convergentes.

El aparato de contención de campos paramagnéticos emite su zumbido característico. Los inyectores de mokrita retroalimentan los capacitores. Los varistores se autoajústan en función de los resultados de los acelerómetros gamussianos. Los telémetros láser calculan la distancia.

En la panel de control las luces cambian su patrón. Las caprichosas hadas se han cansado de bailar siempre igual y han decidido cambiar sus coreografía por otra más complicada. La melodía ha llegado a su final y el reproductor de música ha pasado a la siguiente canción.

Las bielas ahora van más deprisa. Los pistones conectados a ellas aceleran. Las válvulas emiten silbidos más cortos y más seguidos. Los condensadores de firulillos chisporrotean. Los capacitores de llenan. Los prismas dirigen un rayo láser hacia las lentes bicóncavas, que a su vez concentran los rayos en una campana de vidrio transparente, en la que flota una purpurescente esfera cristalina. Esta empieza a contener energía. Muchas luces parpadean. Las hadas empiezan a revolotear con frenesí. Los diales y las agujas que están por todas partes empiezan a subir y a bajar recorriendo toda la escala. La pantalla de rayos catódicos dibuja una linea ondulada, con afilados picos. Los picos se juntan y se separan a intervalos irregulares, eventualmente se hace plana y finalmente se vuelve a rizar.

Unos péndulos comienzan a oscilar, arriba y abajo el primero de ellos y alante y atrás el segundo, en dirección perpendicular al primero. Se cruzan y se vuelven a cruzar, pero jamás chocan pues están bien sincronizados.

El campo de contención paramagnética se debilita, pues la esfera giroscópica gamussiana acumula una gran cantidad de energía. La linea se ondula dibujando una forma sinusoidal. Se estira y se hace plana. Uno de los técnicos gira unas ruedas para alterar la escala. Todo funciona ahora mucho más deprisa. Repentinamente una luz ilumina todo. Un destelló de duración nula. Y después nada.

Los condensadores de firulillos se descargan, los capacitores de fluzos ya no transportan corriente a los piruladores que se encargan de refrigerar las lentes. El aparato de contención de campos paramagnéticos está totalmente achicharrado. El olor a ozono impregna el ambiente. Ningún rayo láser se dirige a ninguna parte. Los prismas son ahora cilíndricos.

Nada vibra. Nada zumba. nada gira, nada se eleva y desciende. No hay presión en los pistones. Los inyectores ya no inyectan nada. Las hadas no bailan. Están muertas. Una luz parpadea. Un último latido moribundo de un minúsculo corazón. No hay música, no hay canciones. No hay sonido. En el interior de la campana de vidrio no hay nada. Absolutamente nada. La válvula de presión indica que dentro por no haber ni siquiera hay vacío. Los péndulos están estáticos en una posición distinta de la de reposo. El sistema de retroalimentación anti-paradojas comienza a funcionar. Se encienden las luces de emergencia. No importa. No hay nadie. Al primer síntoma de mal funcionamiento los científicos habían abandonado el laboratorio.

Las armas nucleares acababan de pasar a la historia. El arma de destrucción definitiva estaba aquí. Por lo que incumbía a los científicos responsables del laboratorio este experimento no se había llevado a cabo. No podía llevarse a cabo. La destrucción molecular era imposible. El nuevo arma de destrucción masiva no podía existir. Evidentemente podía. Lo habían demostrado. Habían hecho desaparecer materia sin que se produjera ni se consumiera energía. Sin que la materia apareciera en otro sitio. Sin ninguna consecuencia, excepto la pérdida del becario que estaba controlando la pantalla y alterando al escala para ver algo.

Ahí estaba el problema. Un arma que no deja víctimas, que lo que toca simplemente desaparece. Sin muertos, sin heridos. Sin consecuencias morales. Ya existen animales capaces de utilizar armas de destrucción masiva convencionales contra la población civil. De intoxicarla, envenenarla, reventarla desde dentro y desde fuera, quemarla viva y de achicharrarla en ácidos y en abrasivos. ¿Cómo sería la situación si dispusieran de una herramienta que simplemente la hiciera dejar de existir? ¿Cuántos genocidas en potencia que se asustan cuando ven sangre o se horrorizan ante imágenes de cadáveres se olvidarían de sus fobias ante la carne muerta y comenzarían a hacer desaparecer discretamente al objeto de su odio?

A una escala mayor se podían hacer desaparecer planetas. De hecho era incluso más sencillo, pues cuanto mayor masa tenía el objetivo mayor era el efecto.

Realmente los usos prácticos de este ingenio servían mejor al mal que al bien. Podías hacer desaparecer residuos nucleares y otras cosas, pero nadie sabía si lo que desaparecía volvía a aparecer en algún lugar, o en el mismo, ni cuando ni en que estado.  Todas los indicios decían que no volvían a aparecer.

Yo por mi parte me retiré del proyecto, queme mis notas y pedí un año de excedencia. Nunca volvería a participar en un proyecto gubernamental. Ninguno de nosotros lo haría.

Me fui de vacaciones a Australia. Quería bucear en los atolones. Desde niño lo había deseado. A fin de cuentas estaba ya muerto. Una bala siempre es más efectiva que una clausula de confidencialidad. Ningún experimento en la historia de la ciencia había sido tan caro. Ningún proyecto había sido tan costoso. Ningún experimento exitoso había sido nunca cancelado porque los investigadores se negaban a continuar con la investigación. Sería pronto y sería desde atrás. Sin afectación. En la nuca. Nada importaba. Me terminé de calzar las aletas mientras escuchaba al instructor. Escuchaba con ansia. COmo un niño pequeño. Deseaba saber más cosas sobre el ecosistema del pez payaso y su relación con las anémonas. Era lo único que me importaba. La bala llegaría cuando llegase. Esa sería mi notificación de que estaba fuera del programa.


1 comment "29 Agosto 2007"

A medias con los enteros

Pensamiento del día:

Mejor que la escasez de medios es la abundancia de enteros.™


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Entrevistas de trabajo

Aunque en ocasiones pueda parecernos que la realidad no es nuestra amiga y no solo eso, si no que el sentido de la vida es ser una cruel broma de Dios en ocasiones las oportunidades se pintan calvas.

La búsqueda de empelo siempre sigue una serie de etapas bien definidas.

Primero está la redacción o actualización del currículo. Antes se llamaban curriculums, pero con los años he descubierto que además de ser una palabra muy fea es incorrecta. Viene del latín y el singular es currícula y el plural es currículum. Como yo solo tengo una vida prefiero llamar al asunto currículo y a su plural currículos. Al menos si son muchos ejemplares de un mismo ejemplar.

Tanto hablar del curri-como-se-diga y aún no lo hemos definido. Allá vamos. El currículo es un trozo de papel inútil en el que los candidatos a un puesto de trabajo exageran sobre sus habilidades y conocimientos para que un empresario que sabe que son unos exagerados se convenza de que debe contratarles.

El objetivo del currículo es conseguirnos el avance hacia la siguiente etapa de nuestra búsqueda de empleo: la entrevista.

Todas las entrevistas tienen el mismo guión, así que nada de ponerse nervioso. Antes de la entrevista conviene beber agua para no tener sed. Conviene no ir borracho, ni de resaca, tampoco sin haber dormido, así como no ir nunca con zapatillas deportivas, aunque si la alternativa son las sandalias con calcetines mejor unas deportivas de marca.

La entrevistas se compone de cinco etapas básicas. Preparación, presentación, nudo, desarrollo y despedida.

En la etapa de la preparación participáis por separado. La etapa es sencilla. Consiste en que el seleccionador se lee tu currículo e intenta discernir los hechos entre todas tus exageraciones. Si le gusta tu perfil entonces habrás conseguido la entrevista. Por tu parte tu debes buscar información de la empresa y saber a que se dedica exactamente y cuales son sus últimos logros. Aunque parezca una tontería ayuda bastante.

La presentación es una etapa muy breve. Consiste en dar los buenos días o las buenas tardes mientras le das mano al entrevistador cuando este te la ofrece mientras se presenta y confirma que tu eres la persona que debía acudir a la entrevista. ¿Fácil, verdad?

El nudo. El nudo es eso que en ocasiones se te forma en la garganta entre desde el momento de la presentación hasta el final de la entrevista. No te preocupes. Se tu mismo. Al fin y al cabo es mejor que se entere ahora de como eres y no en el futuro cuando descubran que tu sentido del humor es incompatible con el ambiente de trabajo de la compañía y ya estés contratado contratado.

Recuerdo que en una ocasión acudí al lugar de la entrevista sin saber como se llamaba ni la empresa a la que iba a hacer la entrevista ni a que se dedicaba. Solo sabía el lugar, la hora y el nombre de la persona de contacto. La verdad es que durante un momento me asusté un poco, pero a medida que la entrevista avanzó se me pasaron los nervios y el nudo desapareció solo.

Despues te piden que hables un poco sobre ti, donde has nacido, donde vices ahora, tu formación, tu experiencia en puestos relacionados y esas cosas de la vida. Suele durar unos diez minutos.

Despues habla el entrevistador contandote las caracteristicas del puesto. También te pregunta si conoces la actividad de la empresa y porque la has elegido. No hace falta que seas sincero. Todos en la sala sabeis que la has elegido porque había una oferta y que realmente te da igual a que se dedique la empresa, pues tu no vas al departamento de producción. Por último te pregunta si estás interesado en el puesto ahora que sabes un poco más de la empresa y conoces las características del mismo. La respuesta a esta pregunta es “si, estoy incluso más interesado que antes de venir a la entrevista” excepto que lo que te ofrezcan sea una mierda pinchada en un palo. Si has hecho más entrevistas o llevas un tiempo buscando trabajo sabrás reconocer si es una mierda o no sin necesidad de saber como huele.

Realmente no es para mucho más lo que da una entrevista de si. Recuerdo que en una ocasión me preguntaron si conocía la actividad de la empresa. Sinceramente, os diré que hasta que no llegue a la planta venticuatro de la torre donde la empresa tiene las oficinas ni siquiera sabía el nombre de la empresa, y mucho menso su actividad. Así que dije con toda naturalidad: “a blanquear dinero, como todas”.

Realmente eso no fue espontaneo, puesto que habíamos hablado de mi experiencia profesional anterior y le había contado que la mayoría de empresas de investigación de mercados para las que había trabajado en el pasado parecía que se dedicaban al blanqueo de capitales.

A mi entrevistadora le debió gustar mi sentido del humor, pues llevo ya un año y medio trabajando en en esa empresa.

Después viene la despedida. Consiste en un apretón de manos y un hasta la próxima. te dice cuando te llamarán en caso de que seas seleccionado. En caso de que no seas seleccionado no te llamarán, aunque existen empresas más serias si que te llaman en caso de que no prefieran a otros candidatos en lugar de a ti. Lo normal es que te llamen esa semana o la siguiente.

Ánimo y suerte.


Add comment "28 Agosto 2007"

La Guerra contra el Terror™ o la historia de como el mundo está lleno de matones

Excusas, mentiras, corrupción, violencia. Lo mejor de la raza humana. Millones de euros gastados en la búsqueda de vida inteligente fuera de nuestro planeta y en reproducir la inteligencia de forma artificial cuando en ocasiones incluso yo mismo dudo si existe siquiera la inteligencia natural en la Tierra.

No se porque, pero casi siempre que se producen altercados existe un mismo protagonista: las fuerzas del orden. Resulta bastante paradójico que cuando están presentes los responsables de mantener todo en paz se provoquen disturbios.

Cuando se produce cualquier amenaza hay algunos que están dispuestos a utilizar la mayor fuerza posible para que no se vuelvan a repetir. La fuerza máxima implica que alguien muere, o que se emplea armamento letal, o de destrucción masiva, en función de la escala de la situación.

Si se trata de un intento de invasión se le lanzan bombas atómicas y se les ataca con fuego de armas automáticas y artillería. Si se trata de dar una lección se le envenena con el isótopo radiactivo más caro del que se pueda disponer, para que sirva de advertencia. Si se trata de un presunto terrorista o de un simpatizante se le registra. Se le obliga a tumbarse en el suelo, manos estiradas. Se le inmoviliza, le le desnuda cortando su ropa y se le inspeccionan todos los orificios. Si has movilizado a un cuerpo de élite por una sospecha un registro debe incluir esa profunda inspección y cualquier sospechoso interrogado no debe volver a ver la luz del sol.

Esto también es verdad entre los niños. Siempre hay uno más débil en el colegio. Uno del que sus compañeros abusan. Mascota de la clase es la manera en al que se suelen referir a él. Pringado, pardillo. En ocasiones los profesores les tratan como mascotas también. De esa situación es difícil salir. El niño abusado tiene ganas de acabar con eso. Cuando la situación llega a ese extremo el diálogo no sirve. Cualquier cosa que les digas a los demás solo sirve para que te hagan burla.

Así que el niño lo hizo. Fué donde sabía que a esa hora estaba solo el matón más grande de su curso. Él le insulto. Le hizo burla riéndose de su pequeño tamaño, de sus gafas de culo de vaso, de su acento y manera de hablar. Había firmado su sentencia de muerte. Primero una patada el estómago. Después golpes por todo el cuerpo. El factor sorpresa era esencial. A fin de cuentas el otro chico pesaba ocho kilos más, y cuando tienes doce años esa diferencia es más que decisiva, pero ésta vez no iba a ser ninguna ventaja.

El otro matón se acurrucaba en el suelo, suplicando clemencia. Por un instante pensó en concedérsela. Sabía que cuando salieran del baño, tal vez el día o la semana siguiente, o ese mismo día vendría a por él. Se vengaría por haber sido golpeado por un chico más pequeño. No por uno cualquiera, sino por la mascota de la clase. Los matones siempre se vengan. No, no se vengaría y nadie de su banda le iba a poner la mano encima, pues no saldría del baño para contárselo a nadie. Le siguió dando patadas. la cogió por la cabeza y se la estrelló contra la pared. Una vez. Otra vez. Y otra. Los azulejos del baño estaban manchados de sangre, pero eso no le detenía. Seguía estrellando su cabeza contra la pared una vez tras otra. Una vez tras otra. Al final le soltó. Seguía respirando. Su cráneo estaba roto. Seguramente no sería lo único. Estaba inconsciente.

Más tarde se enteró que le habían cambiado de colegio. Se lo habían llevado a uno cerca de su pueblo natal. Había que ser tonto para no darse cuenta de que no le habían cambiado de internado. Le habían enterrado.

Pero los matones no siempre reciben su merecido. Es más, casi nunca salen castigados. Siempre juntan a su alrededor una pandilla. Un cuerpo de seguridad, un ejército. Cuando son humillados siempre se vengan. Son poco originales con los insultos, pero eso no hace que hagan menos daño. No te matan. Te torturan, te acosan, te preguntan a donde vienes, a donde vas, a que te dedicas, en que trabajas. Te aconsejan que no te pases de la raya. te recuerdan que son ellos quienes mandan en la ciudad. Quien dice en la ciudad puede decir en el colegío, en el módulo B del pabellón 2, en la estación de tren, o en el aeropuerto.

A veces hay alguien que se les opone. Que no se deja pisar, y que trata de libarse de la tiranía de los matones. A veces tiene éxito, como el pequeño Ender Wiggin en la Escuela de Batalla, pero por lo general lo único que se consigue cuando te enfrentas a un matón es que te odie más.

Supongo que es muy duro vivir en una aeropuerto con un carro con maletas durante un año y medio. Los vigilantes y la policía te acosan. Te dan ultimatums. te recuerdan que debes abandonar la zona de llegadas. Que tu imagen hace feo. Que allí va la gente a recoger a VIPs, a altos ejecutivos, a familiares y a amigos y que llegan millones de turistas cada año y que la primera impresión que reciben de España es verte a tí, ahí sentado, con un carro repleto de cosas. Así que les tratas como si fueran matones. Tienes derecho a la vida, no tienes donde ir. Te sientes acosado. Resistes. Disparan al aire. El próximo disparo puede ir a tu pecho. Sacas la pequeña navaja que utilizas como utensilio. Demasiado tarde. Varios disparos te dejan inconsciente. Sangras. Y lo mejor de todo es que en la Guerra contra el Terror™ todo está justificado.


2 comments "6 Agosto 2007"


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