La verdad es que no se porqué escribo esto ahora. De entre todos los nombres solo hay uno que no pondría a un hijo mío. Tampoco se lo pondría a una mascota a la que quisiera. Tampoco a un enemigo.
El nombre en cuestión es Agustín. Siempre me había parecido un nombre gracioso. La verdad es que es un poco de chiste. Suena un teléfono: Ring, ring, está Agustín, que va, ahora tengo en la espalda un tironcín.
Mi pésame a todos los que os llaméis Agustín. Tenéis la desgracia de tener un tocayo que desmerece el nombre y lo indignifica. La historia no es muy larga, aunque tampoco es exageradamente reciente.
En una empresa para la que trabajaba resulta que tenía un jefe. Bueno, en realidad tenía varios, pero en mi departamento solo había un jefe supremo. Bueno, en realidad eran tres. La cuestión es que solo uno, un tal Agustín era el que tenía puño de hierro. Otro de los jefes mandaba más, pero él era quien parecía tomar las decisiones, o quien se encaraba con los subordinados.
El individuo disfrutaba cebándose con los demás, haciéndoles sufrí. Si sabe que una frase, un comportamiento o una expresión te molesta la repite hasta la saciedad. Es mala persona. Cuando digo mala quiero decir perversa. Es mala como el veneno caducado. Mala como pegar a tu padre con un calcetín sudado relleno de perdigones oxidados.
Pero bueno, gente mala hay mucha, pero gente tonta hay mucha más. Abundan los cobardes, que tienen miedo de perder su empleo por encararse con un jefe que les obliga a hacer tareas que no se corresponden con su cargo y que además disfruta insultándoles y humillándoles por una mierda de sueldo. Esos son los mismos idiotas que votan siempre a los mismos políticos que cuando están en el gobierno les oprimen, que mandan a la policía a reprimirlos cuando protestan por lo que les han quitado, claro, que el fantasma del ERE planeando sobre la empresa también tienen algo que ver.
El trabajo en una empresa de catering aéreo en una de las zonas industriales de Iberia Madrid en el departamento de Make & Pack no estaba muy bien pagado. El sueldo es el mínimo del convenio, la rotación de trabajadores es alta y algunas semanas trabajas 56 horas (claro, que haciendo la media mensual salen 40 a la semana).
Si el jefe no hubiera medido veinte centímetros más que yo y no pesara sesenta kilos más quizá le hubiera partido la cara. Las dos piernas no porque entonces se hubiera dado de baja, y que encima me pongan de patitas en la calle y una denuncia y el tío se libre de trabajar no es una solución aceptable.
Realmente fue muy duro aguantar hasta que me venciera el contrato. Finalmente a dos días del vencimiento me hicieron pasar por recursos humanos a firmar una renovación por setenta y ocho días.
Osea, no solo se estaban cebando conmigo sino que querían continuar haciéndolo. Si tan mal trabajador era como intentaba continuamente hacerme sentir el señor Agustín tras los quince días de prueba me hubieran mandado a las filas del INEM, pero no, me tuvieron tres meses y además me querían renovar.
Cuando rechacé la renovación la simpática gente de recursos humanos de la empresa intentó hacerme sentir mal, como si ellos no supieran lo quemados que estamos en mi departamento. Se que en otros departamentos el trabajo era más duro. La gente del tren de lavado tenía más cara de sufrimiento, pero los únicos que nos quejabamos de nuestro jefe éramos la gente de M&P.
A veces la presión aprieta y hay que ser duro. Durante los tres meses que me duró ese empleo (hasta finalización de contrato) disfruté de quince días de vacaciones. En realidad no fueron estrictamente vacaciones todo el tiempo. Solo fue una semana, más otros siete días festivos que había trabajado. Si, como alguno está pensando trabajé entre octubre y enero y me tocó trabajar absolutamente todos los festivos.
Tras mi vuelta de vacaciones note una ausencia. Una muchacha que era muy simpática y trabajaba muy duro. Agustín la tenía por mascota, y tenía como pasatiempo chicharla y darle más trabajo que a nadie, y además disfrutaba yendo a hacerla compañía y molestarla mientras trabajaba. Nadie me decía nada cuando pregunté por su ausencia. Cuando miré el planing de turnos y vi que ni le tocaba vacaciones ni libraba até cabos, sumé dos y dos y descubri que las suma de dos y dos eran cuatro razones, que en realidad eran consecuencia de la misma. Despues pregunté a una compañera con la que tenía algo de confianza si mi teoría era acertada y me decepcioné al verificar que tenía razón. También sufrí un escalofrío.
Agustín, eres malo. tus subordinados hablan de ti a tus espaldas, te temen y te odia a partes iguales. te hacen caso porque prefieren conservar un empleo de mierda que la incertidumbre. Preferimos ser machacados a quedaros sin empleo, sin pareja o sin amigos. Preferimos relaciones tormentosas de las que no salimos a pensar en que será de nosotros.
Sucios vasallos que lamen los pies del patrón. Solo una persona tuvo valentía para plantarle cara antes de dejar el empleo. Mejor irse con dignidad que continuar siendo tratada como una mascota. Por mi parte opino que fui un cobarde. Conocía la situación de acoso moral y no hice absolutamente nada. Por suerte aprendí de la situación y no se volverá a repetir.
Agustines del mundo, independientemente de vuestro nombre de pila, elegido por vuestros padres o por la comadrona que atendió vuestro parto, id sabiendo que os conozco, que no me gustáis, porque se que sois malos, retorcidos, sádicos, perversos, pero que ypo soy fuerte, que igual no me doy la vuelta y os doy dos ostias, pero que puedo hacerlo en cualquier moemnto, literal o metafóricamente. En el mundo existen algunos como yo, cansados de dejarse pisar, oprimir, como el botón de un ascensor o una pelota de gomaespuma.
Esto no va en contra de todos los Agustines, sino de todos los que se comportan como el malvado Agustín de mi historia. Un nombre que no le pondría a ningún enemigo
Agustín, no te guardo rencor, solo mereces mi indiferencia mientras no te cruces en mi camino. Si vuelves a hacer lo que me hiciste, o lo que les hiciste, les estás haciendo o les harás a mi o a alguien de mi entorno primero tendremos palabras y despues quizá nos comunicaremos mediante métodos no verbales. Estas avisado.