Identidad
¿Quienes somos? ¿De dónde venimos? ¿A donde vamos después de morir? ¿Ha tropezado la especie humana con el último peldaño de la escala evolutiva y se cae rodando escaleras abajo? ¿Estamos solos en la galaxia? ¿Qué es la nada? ¿Qué es la eternidad? ¿Cómo era el universo antes de que yo llegara? ¿Cómo será cuando yo no esté? ¿Como sería si yo nunca hubiera nacido?
Todas ésta preguntas y muchas más ya se las hacían los pensadores de las antiguas civilizaciones y no llegaron a una respuesta, sino a múltiples. El conjunto de éstas preguntas con algunas respuestas matizadas diversos puntos de vista han dado lugar (y siguen haciéndolo) a distintas mitologías.
Puedes llamarlas como quieras: ideologías, religiones, culturas… Llámalo X, a mi me da exactamente igual. La diferencia cultural entre los distintos pueblos humanos fundamentalmente es cuales de éstas (y otras) preguntas se han hecho y que respuestas han dado.
Los conflictos entre los distintos pueblos humanos están fundamentalmente motivados por dos factores (aunque existan otros más):
- La escasez de materias primas
- La compatibilidad de las respuestas a las preguntas existenciales antes citadas.
La primera pregunta se responde con lo que llamamos identidad. Identidad no es una cosa, sino un conjunto de cosas que nos describen.
Vamos a intentar responder:
¿Quién soy?
Desde el punto de vista evolutivo simplemente un piteco muy evolucionado. Los primates y tú tenéis un “abuelo” común. Eso es lo que te explicará un paleontólogo, un antropólogo o un biólogo. También añadirían algo de animal, mamífero, bípedo que camina erguido y algunas otras cosas más derivadas del latín y del griego, que para ser sinceros no me dicen nada.
Un médico te dirá que no eres más que un ser vivo, puesto que en tu cuerpo hay actividad biológica y que estás compuesto por una serie de sistemas: Digestivo, locomotor, linfático, circulatorio, neurológico, excretor, etc…
Todo ésto es muy bonito, pero no contestan a la pregunta ¿Quién soy? sino más bién ¿Qué soy? y la verdad es que está claro, un trozo de carne, hueso, piel, materia gelatinosa, uñas, sangre y pelos (en eso han coincidido todos) con la capacidad de pensar.
Esa capacidad de pensar y de hacernos preguntas estúpidas deben ser la clave sobre quien soy, es decir, mi identidad.
Esa es la diferencia fundamental entre los humanos y otros animales semejantes.
Para salir de dudas acudo a publicaciones de psicología (que publicación no es relevante) y llego a la conclusión de que la identidad no es una sola cosa, sino nuestra experiencia combinada (más bien revuelta) por la percepción que tenemos sobre lo que los demás piensan de nosotros mezclada con la percepción que tenemos nosotros de nosotros mismos.
Es decir: ¿Quién soy? (por enésima vez): Dejando de lado el punto de vista biológico, para lo cual solo tienes que mirarte en un espejo no eres más que el conjunto de tus conocimientos (experiencias), lo que tu crees que eres y lo que crees que los demás creen que eres tú.
¿Farragoso? Cierto. No te he dicho que sea algo sencillo. El factor biológico no se puede dejar de lado. Por ejemplo, si tienes alguna característica física que hace tu biología inusual la verás en ti mismo, la verán los demás y cambiarán la percepción que tienen de ti mismo, la que tu tienes de ti mismo y la que crees que tienen los demás de ti mismo.
Vamos a poner ejemplos claros: por ejemplo, mutaciones obvias, cojera, albinismo, sordera, un ojo de cada color, el pelo de un color inusual, ser excesivamente peludo, manco, tener una joroba y así infinitud de deformaciones. Todas ellas afectan a como te sientes y que piensas de ti mismo.
imagínate ahora que posees una virtud inusual. Por ejemplo unos dedos muy largos que hace que te cueste menos ejercicio dominar un piano con menos horas de ensayo que otras personas. Podrías destacar en eso y llegar a ser el mejor de la historia. Evidentemente eso afecta también a la cuestión sobre quien eres.
imagínate ahora que deseas transferir tu identidad. Estás cansado de ser quien eres y quieres ser otro, así que decides cambiar tu identidad por la de otra persona. Para ello tienes que enseñarla a ser tú y tú tienes que aprender a ser él.
parece fácil. El primer paso es hace runa lista con todo aquello que sabes, para poder enseñárselo al candidato a ser tú.
Apuntas los conocimientos científicos y técnicos. Una lista de teoremas de física y matemáticas, una lista de libros que has leído y cuantas veces los has leído, una valoración entre 1 y 10 de cuanto has aprendido de él. Otra valoración semejante para decir cuanto los has disfrutado.
Continuando con las listas una lista de cómics, de páginas web, de chistes (si te tienes que acordad de todos puedes tardar días) de canciones, discos, dibujos y habilidades de posees.
Mascar chiche, hacer cosas raras con la lengua, poner muecas y caras raras, imitar algunos animales, tratar con perros u otros animales, información sobre todas las mascotas que has poseído, lugares en los que has estado, idiomas que hablas, palabras que has inventado, códigos 8desde el punto de vista lingüístico.
Es una tarea imposible, por ejemplo, tengo un código con mi hermano no acordado y no escrito de cosas que solo puede entender él. Digo cosas de las cuales solo él se puede reír y que nadie más entiende, que no se pueden explicar porque siempre es una historia demasiado larga como para que sea interesante. Cosas frikis, lugares frikis, convenciones, personajes de cómic, de televisión, de cine, de juegos de rol, incluso inventados por nosotros, viajes, acciones, lugares en los que hemos comido juntos…
Todo eso forma parte del código y todos tenemos varios. Un código o forma de hablas con tus padres, otra con tus hermanos, otra con tus amigos y otra con tu profesor (si, el también se inventa palabras y abreviaturas para optimizar el tiempo que duran las clases, e incluso un sistema de descomponer los programas en unidades lógicas más pequeñas del que el único libro que existe lo ha escrito él y no lo entiende los ejemplos ni él mismo).
Teniendo en cuenta que es imposible hacer una lista de todo lo que sabemos y de la gente que conocemos, o con la que hemos contactado al menos una vez en la vida vemos como el problema de transferir la identidad es imposible.
Sin embargo es la mejor manera de responder a la pregunta que se ha plantado al principio de todo: ¿Quienes somos?
Somos un seres vivos con la suficiente variedad individual como para distinguirnos los unos de los otros y una identidad.
Es decir, unos animales de un especie concreta con una experiencia, unas percepciones y unos conocimientos vastísimos que no se pueden recoger en su totalidad en ningún documento y forma de ser que engloba todo ello.
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